
El templo del cuerpo
El templo del cuerpo
El templo del cuerpo
Tu cuerpo no es un enemigo a corregir, sino un lugar al que volver.
Tu cuerpo no es un enemigo a corregir, sino un lugar al que volver.
Tu cuerpo no es un enemigo a corregir, sino un lugar al que volver.
May 20, 2025
May 20, 2025
May 20, 2025



Cuando dejas de mirar para empezar a sentir.
Nos enseñaron a ver el cuerpo como un proyecto: algo que mejorar, pulir o arreglar.
Vivimos pendientes de su apariencia, pero desconectados de su verdad.
El cuerpo no es un escaparate.
Es un mensajero.
Te habla a través de la tensión, la respiración, el cansancio, la energía.
Te avisa cuando vas demasiado rápido,
cuando cargas demasiado,
cuando te pierdes en exigencias que no pueden sostenerse.
El problema no es que no lo oigas.
Es que nadie nos enseñó a escucharlo.
El impacto de cómo te habitas.
Tu postura no es estética: es emocional.
Tu respiración no es automática: es información.
Tu energía no es un misterio: es un reflejo de tu estado interno.
La ciencia es clara:
cuando elevas el pecho, respiras con calma y conectas con tus sensaciones,
tu cuerpo envía señales de seguridad al cerebro.
No es esoterismo.
Es biología.
Lo que sientes determina cómo te mueves.
Y cómo te mueves determina cómo te sientes.
“Tu cuerpo siempre sabe antes que tu mente.”
La mirada que se convierte en juicio.
El espejo dejó de ser un reflejo para convertirse en juez.
Un juez exigente, frío, incansable.
Comparas tu cuerpo con cuerpos editados.
Lo mides con estándares imposibles.
Lo castigas por no encajar en señales que vienen de fuera.
Lo que ves no te duele:
te duele lo que interpretas.
Y cada interpretación nace del mismo lugar:
la sensación de no ser suficiente.
Pero tu cuerpo no está ahí para cumplir requisitos.
Está ahí para sostenerte.
Desde que naces.
Hasta el final.
Volver a habitarte.
La relación con tu cuerpo cambia cuando dejas de buscar perfección
y empiezas a buscar presencia.
Cuando comes por cuidado, no por control.
Cuando te mueves por gratitud, no por castigo.
Cuando descansas sin culpa porque entiendes que el descanso también es disciplina emocional.
No necesitas un cuerpo distinto.
Necesitas una relación distinta con tu cuerpo.
Míralo como templo, no como proyecto.
Como hogar, no como enemigo.
Cuando dejas de mirar para empezar a sentir.
Nos enseñaron a ver el cuerpo como un proyecto: algo que mejorar, pulir o arreglar.
Vivimos pendientes de su apariencia, pero desconectados de su verdad.
El cuerpo no es un escaparate.
Es un mensajero.
Te habla a través de la tensión, la respiración, el cansancio, la energía.
Te avisa cuando vas demasiado rápido,
cuando cargas demasiado,
cuando te pierdes en exigencias que no pueden sostenerse.
El problema no es que no lo oigas.
Es que nadie nos enseñó a escucharlo.
El impacto de cómo te habitas.
Tu postura no es estética: es emocional.
Tu respiración no es automática: es información.
Tu energía no es un misterio: es un reflejo de tu estado interno.
La ciencia es clara:
cuando elevas el pecho, respiras con calma y conectas con tus sensaciones,
tu cuerpo envía señales de seguridad al cerebro.
No es esoterismo.
Es biología.
Lo que sientes determina cómo te mueves.
Y cómo te mueves determina cómo te sientes.
“Tu cuerpo siempre sabe antes que tu mente.”
La mirada que se convierte en juicio.
El espejo dejó de ser un reflejo para convertirse en juez.
Un juez exigente, frío, incansable.
Comparas tu cuerpo con cuerpos editados.
Lo mides con estándares imposibles.
Lo castigas por no encajar en señales que vienen de fuera.
Lo que ves no te duele:
te duele lo que interpretas.
Y cada interpretación nace del mismo lugar:
la sensación de no ser suficiente.
Pero tu cuerpo no está ahí para cumplir requisitos.
Está ahí para sostenerte.
Desde que naces.
Hasta el final.
Volver a habitarte.
La relación con tu cuerpo cambia cuando dejas de buscar perfección
y empiezas a buscar presencia.
Cuando comes por cuidado, no por control.
Cuando te mueves por gratitud, no por castigo.
Cuando descansas sin culpa porque entiendes que el descanso también es disciplina emocional.
No necesitas un cuerpo distinto.
Necesitas una relación distinta con tu cuerpo.
Míralo como templo, no como proyecto.
Como hogar, no como enemigo.
Cuando dejas de mirar para empezar a sentir.
Nos enseñaron a ver el cuerpo como un proyecto: algo que mejorar, pulir o arreglar.
Vivimos pendientes de su apariencia, pero desconectados de su verdad.
El cuerpo no es un escaparate.
Es un mensajero.
Te habla a través de la tensión, la respiración, el cansancio, la energía.
Te avisa cuando vas demasiado rápido,
cuando cargas demasiado,
cuando te pierdes en exigencias que no pueden sostenerse.
El problema no es que no lo oigas.
Es que nadie nos enseñó a escucharlo.
El impacto de cómo te habitas.
Tu postura no es estética: es emocional.
Tu respiración no es automática: es información.
Tu energía no es un misterio: es un reflejo de tu estado interno.
La ciencia es clara:
cuando elevas el pecho, respiras con calma y conectas con tus sensaciones,
tu cuerpo envía señales de seguridad al cerebro.
No es esoterismo.
Es biología.
Lo que sientes determina cómo te mueves.
Y cómo te mueves determina cómo te sientes.
“Tu cuerpo siempre sabe antes que tu mente.”
La mirada que se convierte en juicio.
El espejo dejó de ser un reflejo para convertirse en juez.
Un juez exigente, frío, incansable.
Comparas tu cuerpo con cuerpos editados.
Lo mides con estándares imposibles.
Lo castigas por no encajar en señales que vienen de fuera.
Lo que ves no te duele:
te duele lo que interpretas.
Y cada interpretación nace del mismo lugar:
la sensación de no ser suficiente.
Pero tu cuerpo no está ahí para cumplir requisitos.
Está ahí para sostenerte.
Desde que naces.
Hasta el final.
Volver a habitarte.
La relación con tu cuerpo cambia cuando dejas de buscar perfección
y empiezas a buscar presencia.
Cuando comes por cuidado, no por control.
Cuando te mueves por gratitud, no por castigo.
Cuando descansas sin culpa porque entiendes que el descanso también es disciplina emocional.
No necesitas un cuerpo distinto.
Necesitas una relación distinta con tu cuerpo.
Míralo como templo, no como proyecto.
Como hogar, no como enemigo.
— Ángel Borondo.
— Ángel Borondo.
— Ángel Borondo.
reflexiones
reflexiones
reflexiones
Ideas para volver a ti.
Ideas para volver a ti.
Ideas para volver a ti.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Preguntas que pueden cruzarte por la cabeza.
Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
¿No encontraste lo que buscabas? Escríbeme y te responderé con calma, claridad y sin respuestas prefabricadas.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Qué pasa después de suscribirme?
¿Qué pasa después de suscribirme?
Te llegará un mensaje cada mañana a las 07:33. Breve, claro, sin promesas vacías. Solo una idea para reconectar contigo.
¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
¿Hay algún coste?
¿Hay algún coste?
El newsletter es gratuito. Algunos contenidos o eventos pueden tener un precio, pero siempre lo sabrás de antemano.
¿Y si me canso de los correos?
¿Y si me canso de los correos?
Ningún drama. Puedes darte de baja con un solo clic. Sin culpa, sin insistencias.
¿Puedo escribirte si quiero compartir algo?
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Claro. Cada mensaje puede ser el inicio de una conversación. No hay bots, hay personas.
Preguntas que pueden cruzarte por la cabeza.
Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
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¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
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No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
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Claro. Cada mensaje puede ser el inicio de una conversación. No hay bots, hay personas.
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Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
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¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
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Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
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No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
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