
La alquimia de la autoestima
La alquimia de la autoestima
La alquimia de la autoestima
Dejar de buscar aprobación fuera es el principio de una fuerza que nace dentro.
Dejar de buscar aprobación fuera es el principio de una fuerza que nace dentro.
Dejar de buscar aprobación fuera es el principio de una fuerza que nace dentro.
22 de noviembre de 2025
22 de noviembre de 2025
22 de noviembre de 2025



Cuando la herida se convierte en impulso.
Durante años creí que la autoestima tenía que ver con resultados: hacer más, lograr más, demostrar más.
Pero esa ecuación tiene un fallo:
si tu valor depende de algo externo, desaparece en cuanto falla.
La autoestima frágil es reactiva.
Responde al aplauso, al silencio, a las comparaciones, a la opinión ajena.
Se mueve según lo que otros perciben.
La autoestima profunda es distinta.
No se alimenta de ruido, sino de verdad interna.
No nace de sentirte “suficiente”: nace de tratarte como alguien que merece respeto, incluso en tus peores días.
Es un cambio silencioso.
Pero ese silencio lo cambia todo.
La raíz de tu valor.
La ciencia es clara: la autoestima estable no depende de logros, sino de relación contigo.
Autoconocimiento.
Autocompasión.
Propósito.
Autoconocimiento para no seguir viviendo en piloto automático.
Autocompasión para no destruirte cada vez que fallas.
Propósito para que tus acciones tengan sentido más allá del resultado inmediato.
La autoestima no es pensar “soy increíble”.
Es poder decir “soy humano, y aún así, sigo adelante”.
"La autoestima real no busca aplausos: busca coherencia."
Transformar la herida en fuerza.
La alquimia empieza cuando dejas de huir de tus heridas y comienzas a escucharlas.
La inseguridad te muestra dónde te has abandonado.
La comparación revela lo que no estás reconociendo de ti.
La necesidad de validación señala el lugar exacto donde necesitas presencia interna, no aprobación externa.
Todo lo que te dolió puede convertirse en herramienta.
Todo lo que te generó vergüenza puede convertirse en poder.
Todo lo que te hizo dudar puede convertirse en claridad.
Pero solo si lo miras de frente.
Solo si dejas de negociar quién eres para agradar a otros.
La alquimia no es magia.
Es responsabilidad emocional.
Empezar a verte distinto.
La salida es más simple de lo que parece: empieza a hablarte como hablarías a alguien a quien quieres.
Antes de exigirte, pregúntate cómo estás.
Antes de compararte, recuerda tu camino.
Antes de castigarte, reconoce tu esfuerzo.
No necesitas convertirte en alguien nuevo.
Solo necesitas dejar de ignorarte.
Tu valor no se construye en días perfectos,
sino en los días en los que decides respetarte aunque nada haya salido como esperabas.
Cuando la herida se convierte en impulso.
Durante años creí que la autoestima tenía que ver con resultados: hacer más, lograr más, demostrar más.
Pero esa ecuación tiene un fallo:
si tu valor depende de algo externo, desaparece en cuanto falla.
La autoestima frágil es reactiva.
Responde al aplauso, al silencio, a las comparaciones, a la opinión ajena.
Se mueve según lo que otros perciben.
La autoestima profunda es distinta.
No se alimenta de ruido, sino de verdad interna.
No nace de sentirte “suficiente”: nace de tratarte como alguien que merece respeto, incluso en tus peores días.
Es un cambio silencioso.
Pero ese silencio lo cambia todo.
La raíz de tu valor.
La ciencia es clara: la autoestima estable no depende de logros, sino de relación contigo.
Autoconocimiento.
Autocompasión.
Propósito.
Autoconocimiento para no seguir viviendo en piloto automático.
Autocompasión para no destruirte cada vez que fallas.
Propósito para que tus acciones tengan sentido más allá del resultado inmediato.
La autoestima no es pensar “soy increíble”.
Es poder decir “soy humano, y aún así, sigo adelante”.
"La autoestima real no busca aplausos: busca coherencia."
Transformar la herida en fuerza.
La alquimia empieza cuando dejas de huir de tus heridas y comienzas a escucharlas.
La inseguridad te muestra dónde te has abandonado.
La comparación revela lo que no estás reconociendo de ti.
La necesidad de validación señala el lugar exacto donde necesitas presencia interna, no aprobación externa.
Todo lo que te dolió puede convertirse en herramienta.
Todo lo que te generó vergüenza puede convertirse en poder.
Todo lo que te hizo dudar puede convertirse en claridad.
Pero solo si lo miras de frente.
Solo si dejas de negociar quién eres para agradar a otros.
La alquimia no es magia.
Es responsabilidad emocional.
Empezar a verte distinto.
La salida es más simple de lo que parece: empieza a hablarte como hablarías a alguien a quien quieres.
Antes de exigirte, pregúntate cómo estás.
Antes de compararte, recuerda tu camino.
Antes de castigarte, reconoce tu esfuerzo.
No necesitas convertirte en alguien nuevo.
Solo necesitas dejar de ignorarte.
Tu valor no se construye en días perfectos,
sino en los días en los que decides respetarte aunque nada haya salido como esperabas.
Cuando la herida se convierte en impulso.
Durante años creí que la autoestima tenía que ver con resultados: hacer más, lograr más, demostrar más.
Pero esa ecuación tiene un fallo:
si tu valor depende de algo externo, desaparece en cuanto falla.
La autoestima frágil es reactiva.
Responde al aplauso, al silencio, a las comparaciones, a la opinión ajena.
Se mueve según lo que otros perciben.
La autoestima profunda es distinta.
No se alimenta de ruido, sino de verdad interna.
No nace de sentirte “suficiente”: nace de tratarte como alguien que merece respeto, incluso en tus peores días.
Es un cambio silencioso.
Pero ese silencio lo cambia todo.
La raíz de tu valor.
La ciencia es clara: la autoestima estable no depende de logros, sino de relación contigo.
Autoconocimiento.
Autocompasión.
Propósito.
Autoconocimiento para no seguir viviendo en piloto automático.
Autocompasión para no destruirte cada vez que fallas.
Propósito para que tus acciones tengan sentido más allá del resultado inmediato.
La autoestima no es pensar “soy increíble”.
Es poder decir “soy humano, y aún así, sigo adelante”.
"La autoestima real no busca aplausos: busca coherencia."
Transformar la herida en fuerza.
La alquimia empieza cuando dejas de huir de tus heridas y comienzas a escucharlas.
La inseguridad te muestra dónde te has abandonado.
La comparación revela lo que no estás reconociendo de ti.
La necesidad de validación señala el lugar exacto donde necesitas presencia interna, no aprobación externa.
Todo lo que te dolió puede convertirse en herramienta.
Todo lo que te generó vergüenza puede convertirse en poder.
Todo lo que te hizo dudar puede convertirse en claridad.
Pero solo si lo miras de frente.
Solo si dejas de negociar quién eres para agradar a otros.
La alquimia no es magia.
Es responsabilidad emocional.
Empezar a verte distinto.
La salida es más simple de lo que parece: empieza a hablarte como hablarías a alguien a quien quieres.
Antes de exigirte, pregúntate cómo estás.
Antes de compararte, recuerda tu camino.
Antes de castigarte, reconoce tu esfuerzo.
No necesitas convertirte en alguien nuevo.
Solo necesitas dejar de ignorarte.
Tu valor no se construye en días perfectos,
sino en los días en los que decides respetarte aunque nada haya salido como esperabas.
— Ángel Borondo.
— Ángel Borondo.
— Ángel Borondo.
reflexiones
reflexiones
reflexiones
Ideas para volver a ti.
Ideas para volver a ti.
Ideas para volver a ti.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Reflexiones que no buscan entretenerte, sino devolverte claridad, presencia y verdad en medio del ruido.
Preguntas que pueden cruzarte por la cabeza.
Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
¿No encontraste lo que buscabas? Escríbeme y te responderé con calma, claridad y sin respuestas prefabricadas.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Qué pasa después de suscribirme?
¿Qué pasa después de suscribirme?
Te llegará un mensaje cada mañana a las 07:33. Breve, claro, sin promesas vacías. Solo una idea para reconectar contigo.
¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
¿Hay algún coste?
¿Hay algún coste?
El newsletter es gratuito. Algunos contenidos o eventos pueden tener un precio, pero siempre lo sabrás de antemano.
¿Y si me canso de los correos?
¿Y si me canso de los correos?
Ningún drama. Puedes darte de baja con un solo clic. Sin culpa, sin insistencias.
¿Puedo escribirte si quiero compartir algo?
¿Puedo escribirte si quiero compartir algo?
Claro. Cada mensaje puede ser el inicio de una conversación. No hay bots, hay personas.
Preguntas que pueden cruzarte por la cabeza.
Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Qué pasa después de suscribirme?
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¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
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No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
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Claro. Cada mensaje puede ser el inicio de una conversación. No hay bots, hay personas.
¿No encontraste lo que buscabas? Escríbeme y te responderé con calma, claridad y sin respuestas prefabricadas.
Preguntas que pueden cruzarte por la cabeza.
Si algo no te queda claro, tranquilo. No estás solo en esto. Aquí van respuestas a lo más común, sin rodeos.
¿No encontraste lo que buscabas? Escríbeme y te responderé con calma, claridad y sin respuestas prefabricadas.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
¿Hace falta tener todo claro para empezar?
Para nada. Esto es justo para quienes están buscando respuestas, no para quienes ya las tienen.
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¿Esto es solo para gente del mundo de la moda?
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No. Esto es para cualquier persona que quiera dejar de actuar y empezar a habitarse.
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Claro. Cada mensaje puede ser el inicio de una conversación. No hay bots, hay personas.

