Qué significa construir empresas en la era de la IA.

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No se trata de aprender a crear agentes. Se trata de saber qué problemas merece la pena resolver.

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Se repite mucho que todo empresario debería aprender a construir agentes de IA.

No estoy de acuerdo.

La mayoría de empresarios no necesitan aprender a construir agentes. Necesitan saber qué problemas merece la pena resolver. Son dos habilidades distintas y solo una de ellas es escasa.

Lo que se ha abaratado y lo que no

Conviene separar las dos capas.

Ejecutar se ha abaratado mucho. Escribir, leer, clasificar, resumir, traducir, revisar, generar una primera versión de casi cualquier cosa: todo eso costaba horas y ahora cuesta bastante menos.

Decidir no se ha abaratado nada.

Decidir qué merece la pena hacer, en qué orden, con qué recursos y renunciando a qué: eso sigue costando exactamente lo mismo que hace veinte años. Y ahora pesa más, porque cuando ejecutar es barato lo que limita a una empresa es la calidad de sus decisiones.

Si tienes capacidad para hacer diez cosas y antes solo podías hacer dos, tu problema ya no es la capacidad. Es elegir.

Ahí está el cuello de botella. Y no lo resuelve ninguna herramienta, porque no es un problema de capacidad.

Las tres preguntas que sí importan

Cuando miro una decisión sobre tecnología en una empresa, intento reducirla a tres preguntas.

Qué problema de negocio resuelve esto. No qué hace la herramienta. Qué problema. Si la respuesta tarda mucho en llegar, normalmente no hay problema: hay curiosidad, que es legítima pero es otra cosa.

Cómo sabré si ha funcionado. Definido antes de empezar, no después. Un experimento sin criterio de éxito previo siempre se puede declarar exitoso, y eso es peor que fracasar.

Qué deja de existir si esto funciona. Es la pregunta que casi nadie hace. Si nada desaparece, probablemente solo estés añadiendo una capa más a una empresa que ya tenía demasiadas.

La habilidad de la década

Si tuviera que apostar por una sola habilidad para los próximos años, no sería técnica.

Sería la curiosidad. La disposición a probar cosas de verdad, no a leer sobre ellas.

Hay una diferencia enorme entre saber que algo existe y haberlo usado. La primera te da conversación. La segunda te da criterio, porque el criterio se construye tocando cosas y viendo dónde fallan.

Por eso creo más en experimentar que en opinar. Un experimento pequeño y real enseña más que veinte artículos, incluido este.

Y algo que no cambia

Hay una parte de dirigir una empresa que no se está moviendo.

Sigue habiendo que elegir a quién sirves y a quién no. Sigue habiendo que decidir qué haces mejor que los demás. Sigue habiendo que ganar dinero, cuidar a la gente que trabaja contigo y responder cuando algo sale mal.

La tecnología no toca nada de eso. Lo hace más ejecutable y, por tanto, más exigente: cuando las excusas de capacidad desaparecen, lo único que queda expuesto es el criterio.

Construir empresas en la era de la IA significa, sobre todo, tener mejor criterio que antes.

La herramienta es el contexto. Nunca el protagonista.

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